Historia de un Zahorí

Como ya sabemos, Madrigal de la Vera se encuentra en una zona privilegiada conocida como la “Galicia chica” por la abundancia de agua y sus pastos verdes en cualquier época del año. El Pantano de Rosarito, con 86 millones de metros cúbicos, se llena de estación en estación, es una presa estacional y su principal función es laminar las avenidas y procurar una reserva estacional de agua para el regadío, se abastece por la afluencia de sus innumerables y caudalosas gargantas.

Zahorí

Su clima es más oceánico que mediterráneo. Su temperatura oscila entre los 15 ó 16 °C de media, siendo el pueblo de menor altitud de la comarca de La Vera. El gran contraste de altura entre el pueblo (401m) y la Sierra de Gredos permite ver las cumbres nevadas del Almanzor (2.592m) y el pueblo con un sol radiante que invita a sus naranjos y cerezos a florecer, y a las palmeras a mirar a las nieves. La altitud mitiga la latitud y, a medida que vamos subiendo en la sierra, vamos perdiendo un grado de temperatura por cada 150 metros de ascensión aproximadamente.
Es por tanto que la mayoría de fincas y terrenos situadas tanto en la zona de la sierra como en la zona de las vegas, poseen la suerte de poder contar con un pozo donde abastecerse de agua pura y limpia proveniente de la sierra por múltiples acuíferos subterráneos; pero no todo es tan sencillo como llegar excavar en cualquier sitio y obtener agua…

Desde hace mucho tiempo atrás y gracias a varias generaciones de zahoríes, la tradición de la búsqueda de aguas subterráneas mediante técnicas variadas ha permitido la consecución de este propósito, siempre de manera algo misteriosa (por no saber a ciencia cierta los fenómenos que intervienen en esta técnica) pero también muy efectiva si el Zahorí posee ese don imprescindible que se ha de tener para llevarlo a cabo.

 

Ángel (bigote) y su legado

zahori angel

Algunos años atrás, en Madrigal de la Vera, teníamos la suerte de poder contar con uno de los mejores zahoríes de la comarca, este buen hombre llamado Ángel y al que muchos conocíamos como “bigote” (apodado así por su impoluto bigote poblado y cuidado) y que desde joven descubrió «un don» que le otorgaba la capacidad de localizar las corrientes de agua subterránea, con los años, Ángel se convirtió en todo un experto. La varas de olivo, los péndulos y el cobre se convirtieron en sus compañeros de paseo por el campo, al que era asiduo por su profesión y por afición.

Desde entonces ha marcado multitud de pozos en la comarca, aunque siempre comentaba su preocupación por que esta profesión (o mas bien sabiduría popular) se diluya poco a poco en el tiempo y se perdiera así un conocimiento milenario.

Es por ello que su intuición y sus ganas por mantener la tradición, escogió a un chico del pueblo al que vio facultades y sensibilidad (puesto que no todo el mundo vale) para poder transmitirle este noble arte antes de su desgraciado fallecimiento y poder así mantener el legado de los zahoríes en Madrigal de la Vera.

Aunque esta técnica no se desarrolla eficazmente de buenas a primera y es necesario años de experiencia. Al menos ya posee una enseñanza y una base que pocos pueden obtener y que sin duda le permitirá seguir descubriendo pozos subterráneos como Ángel en sus buenos tiempos. De hecho en Maquinaria y Servicios la Vera ya hemos podido comprobar la eficacia del pupilo de “bigote” en algunas de nuestras excavaciones o sondeo para pozos.

 

El zahorí y su técnica

péndulo zahorí

Un zahorí, a veces llamado radiestesista o rabdomante, es alguien que afirma que puede detectar cambios del electromagnetismo a través del movimiento espontáneo, de dispositivos simples sostenidos por sus manos, normalmente una varilla de madera o metal en forma de “Y” ó “L” o un péndulo. Los zahoríes afirman ser capaces de detectar la existencia de flujos magnéticos o líneas ley, corrientes de agua, vetas de minerales, lagos subterráneos, etc. a cualquier profundidad y sustentan la eficacia de la técnica en razones psicológicas, y los movimientos de los instrumentos por el efecto ideo-motor. Mientras para algunos defensores de la técnica, se trataría de una habilidad explicable por la ciencia, otros la tratan de “facultad supranormal”.

 

Desde aquí siempre tendremos a Ángel en nuestra memoria.

 



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